Clase de Religión - Colegio Ntra. Sra. de la Consolación (Espinardo-MURCIA)
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jueves, 13 de octubre de 2016
miércoles, 18 de noviembre de 2015
miércoles, 11 de noviembre de 2015
martes, 27 de octubre de 2015
lunes, 26 de octubre de 2015
PARÁBOLA: Los trabajadores de la viña
LOS TRABAJADORES DE LA VIÑA Mt 20, 1-16
Porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña.
Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña.
Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza,
les dijo: 'Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo'.
Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.
Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: '¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?'.
Ellos les respondieron: 'Nadie nos ha contratado'. Entonces les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña'.
Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: 'Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros'.
Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario.
Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario.
Y al recibirlo, protestaban contra el propietario,
diciendo: 'Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada'.
El propietario respondió a uno de ellos: 'Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario?
Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti.
¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?'.
Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos".
VIDEO
VIDEO LOS TRABAJADORES DE LA VIÑA
Porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña.
Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña.
Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza,
les dijo: 'Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo'.
Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.
Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: '¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?'.
Ellos les respondieron: 'Nadie nos ha contratado'. Entonces les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña'.
Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: 'Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros'.
Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario.
Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario.
Y al recibirlo, protestaban contra el propietario,
diciendo: 'Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada'.
El propietario respondió a uno de ellos: 'Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario?
Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti.
¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?'.
Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos".
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lunes, 19 de octubre de 2015
LOS 4 EVANGELISTAS
MATEO
Mateo era recaudador de impuestos. Los recaudadores eran muy mal vistos por el pueblo, pues se les consideraba ladrones. Sin embargo, Jesús se fijó en él para que formara parte de "los doce apóstoles".
MARCOS
Fue muy amigo de san Pedro e, incluso, hacía de secretario suyo. De Pedro y de otros apóstoles recogió los datos para escribir su evangelio, que es el primero que se escribió. En él da a conocer a Jesús a los paganos que se habían convertido al cristianismo.
LUCAS
Nació en Antioquía de Siria. Era médico y se convirtió al cristianismo. No conoció a Jesús personalmente, pero sí a los apóstoles y, quizá, a María. Fue muy amigo de san Pablo y compañero suyo en algunos de sus viajes. Su evangelio es claro y directo, y es en el que más cosas se cuentan de la infancia de Jesús. También escribió el libro de los Hechos de los apóstoles sobre la vida de los primeros cristianos.
JUAN
Juan era hermano de Santiago, y ambos eran pescadores, como su padre, Zebedeo. Juan era el más joven de los doce apóstoles y también el preferido de Jesús.
Jesús, desde la cruz, le pidió que cuidara de María como si fuera su madre, y así lo hizo.
Juan escribió el cuarto evangelio, donde habla del amor de Jesús a los hombres y de cómo debemos amarnos los unos a los otros. También se le atribuyen tres cartas del Nuevo Testamento.
PARÁBOLA DEL FARISEO Y EL PUBLICANO
EL FARISEO Y EL PUBLICANO
Evangelio según Lucas 18, 9-14
Jesús dijo esta parábola por algunos que estaban convencidos de ser justos y despreciaban a los demás. «Dos hombres subieron al Templo a orar. Uno era fariseo y el otro publicano. El fariseo, puesto de pie, oraba en su interior de esta manera: “Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros, o como ese publicano... Ayuno dos veces por semana y doy la décima parte de todas mis entradas.”
Mientras tanto el publicano se quedaba atrás y no se atrevía a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador.”
Yo les digo que este último estaba en gracia de Dios cuando volvió a su casa, pero el fariseo no. Porque el que se hace grande será humillado y el que se humilla será enaltecido.»
Mientras tanto el publicano se quedaba atrás y no se atrevía a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador.”
Yo les digo que este último estaba en gracia de Dios cuando volvió a su casa, pero el fariseo no. Porque el que se hace grande será humillado y el que se humilla será enaltecido.»
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VIDEO PARÁBOLA FARISEO Y PUBLICANO
¿Qué aprendemos de esta parábola?
1. A Dios no le impresionan los religiosos. Ser religioso no significa que agradamos a Dios. El fariseo, fue corregido por Jesús porque su religiosidad y su oración estaban vacías. En cambio, el publicano, que no era un religioso tenía un corazón que agradaba a Dios.
2. El orgullo mata nuestra relación con Dios.
El fariseo no dejó de hablar de sí mismo, de todas las obras buenas que hacía, oraba para él mismo no para Dios. Dios no podía oírle.
3. Dios quiere que la oración salga de un corazón sincero y humillado
El publicano, a pesar de ser un hombre poco religioso se sentía pecador, reconoció su situación y su necesidad de Dios, con su cabeza baja se golpeaba en el pecho mostrándose humilde. Nuestra oración debe ser de corazón y no como la del fariseo que se sentía orgulloso por orar de esa manera.
2. El orgullo mata nuestra relación con Dios.
El fariseo no dejó de hablar de sí mismo, de todas las obras buenas que hacía, oraba para él mismo no para Dios. Dios no podía oírle.
3. Dios quiere que la oración salga de un corazón sincero y humillado
El publicano, a pesar de ser un hombre poco religioso se sentía pecador, reconoció su situación y su necesidad de Dios, con su cabeza baja se golpeaba en el pecho mostrándose humilde. Nuestra oración debe ser de corazón y no como la del fariseo que se sentía orgulloso por orar de esa manera.
Esta parábola nos enseña que hay personas que oran solo para que las demás personas escuchen y no para Dios. Ven y dicen a viva voz los defectos de otras personas, pero no se dan cuenta el error tan grande que están cometiendo dirigiéndose así a Jesús.
El publicano ni siquiera se animaba a mirar a los cielos porque sentía vergüenza de él mismo y le pedía a Dios misericordia por sus pecados. Pero Jesús lo justificó y reprobó al fariseo.
Dios tiene el cielo abierto para todas aquellas personas que deseen acercarse a Él. No importa el nivel social, solo importa el disponer en nuestro corazón el que la palabra de Dios entre a nuestras vidas y la pongamos en práctica.
El publicano ni siquiera se animaba a mirar a los cielos porque sentía vergüenza de él mismo y le pedía a Dios misericordia por sus pecados. Pero Jesús lo justificó y reprobó al fariseo.
Dios tiene el cielo abierto para todas aquellas personas que deseen acercarse a Él. No importa el nivel social, solo importa el disponer en nuestro corazón el que la palabra de Dios entre a nuestras vidas y la pongamos en práctica.
PARÁBOLA DEL SEMBRADOR
SEMBRADOR
5 «El sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, fue pisoteada y las aves del cielo se la comieron. 6 Otra parte cayó sobre la piedra y, después de nacer, se secó, porque no tenía humedad. 7 Otra parte cayó entre espinos, y los espinos que nacieron juntamente con ella la ahogaron. 8 Y otra parte cayó en buena tierra, nació y llevó fruto a ciento por uno».Hablando estas cosas, decía con fuerte voz: «El que tiene oídos para oir, oiga».
VIDEO
PARÁBOLA LA CASA SOBRE ROCA Y ARENA
“Jesús dice: El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca.El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, dieron contra aquella casa y la arrasaron completamente”.
VIDEO PARÁBOLA ROCA Y ARENA 1
VIDEO PARÁBOLA ROCA Y ARENA 1
VIDEO PARÁBOLA ROCA Y ARENA 2
Reflexión
Quien las escucha y las pone en práctica es comparable a un hombre relfexivo que, queriendo construir una casa, eligió un lugar rocoso. Sin duda le costó construir los cimientos. Tuvo que trabajar a base de pico y cincel, hacerse callos en las manos, cansar sus espaldas. Pero luego pudo colar su argamasa en los huecos abiertos en la roca, y meter en ellos los ladrillos bien apretados, como en muralla de baluarte, y así la casa se fue alzando sólida como un monte. Vinieron las inclemencias del tiempo, los turbiones; las lluvias desbordaron los ríos, silbaron los vientos, azotaron las olas...y la casa resistió todo. Así es el hombre que tiene una fe bien cimentada. Sin embargo, quien escucha con superficialidad y no se esfuerza en grabar en su corazón sus palabras - porque sabe que para hacerlo debería esforzarse, padecer dolor, extirpar demasiadas cosas - es semejante a aquel hombre que por pereza y necedad edifica su casa sobre la arena. En cuanto llegan las inclemencias, la casa, pronto construida, cae pronto, y el necio se queda mirando, desolado, sus ruinas y la quiebra de su capital. Pues has que tener en cuenta que en nuestro caso es peor que un derrumbamiento - que se podría, no sin gastos y esfuerzos, reparar todavía -; en este caso, una vez derrumbado el edificio mal construido de un espíritu, nada queda para volver a edificarloReflexión
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